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Alebrijes iluminados darán vida a la fiesta de colorícuaro en el Teatro de la Cuidad Esperanza Iris

Puesta en escena que reúne tradición y modernidad para hablar de respeto e
inclusión; única función, sábado 30 de abril a las 13:00 horas en el recinto de
Donceles

Cuidad de México | 25 de abril de 2022. | Redacción.-

Para celebrar de manera especial el Día de la Niña y del Niño con una puesta en escena
espectacular y fuera de serie: La fiesta de Colorícuaro, la cual se caracteriza por la utilización de
alebrijes gigantes iluminados para contar una historia de respeto, de amistad y de inclusión.
En el marco de la Fiesta de las Infancias y sus Derechos, la propuesta se escenificará por única
ocasión el sábado 30 de abril a las 13:00 horas en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris,
recinto de la Dirección del Sistema de Teatros de la Ciudad de México.

La Fiesta de Colorícuaro es una magna producción realizada por la compañía Ilumiteatro
Monumental, con el apoyo del Museo de Arte Popular (MAP). Se trata de una pieza escrita por
Libia Ennedi y dirigida por Iván Rodríguez, a partir de una idea original de Sergio Gosco,
fundador de la agrupación artística que celebrará de esta manera su quinto aniversario.

En el panorama del arte escénico mexicano contemporáneo, la obra representa un nuevo camino
para recorrer, ya que integra en su planteamiento la tradicional y colorida belleza del arte popular
mexicano con el uso de las nuevas tecnologías de la luz: los alebrijes iluminados, es decir,
marionetas monumentales con un sistema interno de iluminación led.

Se trata de una estética que surge de siglos de imaginación y tradición artísticas, y, lo más
importante, que florece a través de las manos y la creatividad de destacados artesanos mexicanos,
quienes de esa manera se han proyectado, junto con la cultura mexicana, a nivel internacional.
El personaje principal de la obra es El Coco, en una abierta referencia a la tradicional pesadilla,
que aquí se representa como un alebrije albino o blanco, como símbolo de quien es diferente, ya
sea en raza o género, o con alguna discapacidad o cualquier otro tipo de condición humana.
Este contraste de seres permite recordar en el escenario la importancia del respeto y la amistad
para vivir en armonía. “En la medida en que somos capaces de reconocer nuestras diferencias,
somos capaces de reconocer a los otros y aceptarnos tal y como somos”.


A diferencia de sus congéneres, El Coco es un alebrije sin colores, que huyó y se refugia en el
bosque por el rechazo que sufre por parte de los habitantes de Colorícuaro, su pueblo natal, pero
con la ayuda de su mejor amigo Machete busca la forma de hacer de su diferencia su mejor virtud
y ser aceptado por los demás.

Y es que, en Colorícuaro –cuenta la anécdota– habitan seres muy especiales, luminosos, que
brillan en sitios obscuros y tenebrosos, y aunque algunos podrían llegar a temerles, ellos lo único
que quieren es compartir un mensaje muy especial, refiere la compañía.
“Al abordar este tipo de temáticas, asumimos un compromiso con las infancias: los niños, las
niñas, los y las jóvenes, y todos los seres que habitan este país y este planeta”, coinciden en
señalar la autora Libia Ennedi y el director de escena Iván Rodríguez.

Afortunadamente –agrega el fundador de la compañía Sergio Gosco– desde el estreno del montaje
en 2017, la obra ha tenido la fortuna de llegar a muchos niños y niñas, familias enteras a lo largo
de la República Mexicana, pues ha sido disfrutada por cerca de 40 mil espectadores en alrededor
de 35 funciones.
Gosco afirma que Ilumiteatro Monumental, que reúne a artistas escénicos de la zona de Texcoco,
Estado de México, se caracteriza por impulsar proyectos de impacto social, con experiencias que
surgen del arte popular mexicano. Por ejemplo, además de La fiesta de Colorícuaro, está
produciendo también Los colores de la tierra, un espectáculo sobre la conservación del medio
ambiente.

En la puesta participa un destacado grupo de creativos artísticos como los actores Issac Hernández
(El Coco y Jolgorio), Agustín de Jesús (Machete), Tláloc Mictlán (Don Carmelo), Liliè Khavetz
(Picha) y Siloé Salcedo (Churumbel). Yunuén Ramírez es la directora de arte y Bernardo Espadas
el responsable de la música original.

Además, la elaboración de los alebrijes iluminados es obra de los artesanos mexicanos de
trayectoria internacional Óscar Becerra, Rubén Mica, Guillermo Contreras, Graciela Rodríguez,
Araceli Rodríguez, Teresa Rodríguez, Roberto Gutiérrez.

La fiesta de Colorícuaro se escenificará el sábado 30 de abril a las 13:00 horas en el Teatro de
la Ciudad Esperanza Iris (Donceles 36, Centro Histórico, Metro Allende), con las
recomendaciones del caso: uso permanente de cubre-bocas, gel anti-bacterial y registro de código
QR por parte tanto del personal del teatro como de los espectadores.

Admisión: entrada general, $200. Los boletos se pueden adquirir en la taquilla del teatro y en las
plataformas digitales de Ticketmaster.

Para conocer la programación de la Dirección del Sistema de Teatros de la Ciudad de México
visite las redes sociales: Facebook @TeatrosCdMexico, Twitter @TeatrosCdMexico e
Instagram @teatroscdmexico.

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