De Ehécatl al tlachtli: Abren temporalmente laboratorios arqueológicos urbanos en el Centro Histórico

Los hallazgos derivados de los salvamentos arqueológicos de 2010 y 2014 en el Centro Histórico de la CDMX serán accesibles al público mediante un esquema de divulgación temporal. El INAH y el Museo del Templo Mayor abrieron las compuertas de dos áreas de restricción científica: el adoratorio circular de Ehécatl-Quetzalcóatl y la plataforma norte del juego de pelota de la antigua Tenochtitlan. Esta apertura excepcional se enmarca en la agenda de vinculación comunitaria de la Secretaría de Cultura motivada por el Mundial Social. Las autoridades determinaron que el acceso peatonal concluirá el 19 de julio de 2026, reanudando de inmediato el aislamiento de las zonas para salvaguardar el avance de las tesis arqueológicas en curso.

La exploración de estos frentes de investigación, ubicados en el subsuelo de República de Guatemala, estará coordinada por la arqueología oficial. Claudia Curiel de Icaza destacó la relevancia de que el público observe de primera mano las metodologías de conservación aplicadas a los dos cuerpos arquitectónicos del templo del viento, descubiertos hace dieciséis años. Asimismo, los visitantes podrán analizar la mampostería del muro norte del juego de pelota mexica, desenterrado en 2014. Debido a la fragilidad de los materiales pétreos expuestos y la presencia de herramientas de excavación activa, las visitas grupales contarán con el acompañamiento permanente de monitores técnicos del INAH.

La recepción de los contingentes se programará de martes a sábado en tres turnos matutinos: 9:30, 11:00 y 12:00 horas. Las reservaciones se gestionarán mediante los correos electrónicos institucionales direccion.mntm@inah.gob.mx y edutemplomayor@inah.gob.mx, sirviendo el boleto general de 105 pesos del museo (válido para mexicanos y residentes acreditados) como pase de entrada único. La experiencia formativa permitirá comprender los datos cuantitativos del complejo, como la longitud proyectada de 50 metros de la cancha y su morfología en forma de «I», ofreciendo una inmersión técnica insustituible para los interesados en el urbanismo del México prehispánico antes del cierre del ciclo de visitas.

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